Cuando sea grande

Pensé que nunca lo iba a decir…
Pero cuando sea grande quiero ser como Uribe.
Hablando de ser grande, uno detecta que ha envejecido cuando frente a esto dice: “Está bien”.

Pensé que nunca lo iba a decir…
Pero cuando sea grande quiero ser como Uribe.
Hablando de ser grande, uno detecta que ha envejecido cuando frente a esto dice: “Está bien”.
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Argumento para una peli del neorrealismo italiano.
Un muchacho de provincia sueña con conocer la gran ciudad. Un amigo le ofrece dos sanguches, una gaseosa, un viaje en colectivo y cien pesos, sólo tiene que ir a un acto político. Su madre le dice que no vaya, pero él, siempre ha soñado con ir a la gran ciudad y conocer las luces. Las ha visto por televisión, “Bailando por un sueño”, imagina a las vedettes, a los jugadores de fútbol paseando por la calle. Tal vez, hasta tenga suerte y consiga trabajo, Palito Ortega era también de su provincia. La suerte a veces sucede… Otras veces no.

La intepretación del artículo 21 de la constitución por parte de D´Elía es una imbecilidad tan radical que me llamó mucho la atención.
Es el momento de que el PJ le ponga los límites a K. Quiero decir, la Argentina se debate entre el abismo (los K o la anarquía), o un peronismo que asuma el poder. No veo otra salida política a esta crisis. Yo ya se lo recomendé a Néstor en un post anterior. Veremos qué sucede.
Mauricio empezó a hablar de política.
Este teléfono que antes estaba silencioso hoy debe ser uno de los que más suena.
Lo del otro día comienza a definir un panorama político “a la europea”. Es decir, de un lado la socialdemocracia, integrada por los sectores sindicales, los pobres urbanos y las clases medias culposas y por otro lado el conservadorismo integrado por las clases medias altas, los campesinos y los pobres del campo.
Así se divide en España, Alemania, Francia e Italia la política…
Todo esto podría suceder en Argentina, claro, si es que el Peronismo fuera socialdemócrata…

A ver Néstor, yo sé muy bien que lees este blog. Sé muy bien que te imprimen mis posts y que los lees minuciosamente esperando una respuesta a toda esta pesadilla. No te preocupes, acá van, mis recomendaciones para zafar dignamente de todo este quilombo.
Hoy sólo hay una oposición real: El peronismo. Entonces, metelos a todos los muchachos adentro como habías empezado a hacer y listo. Nombra de Jefe de Gabinete a Solá, dale un ministerio a Busti, anda a Santa Fe y putealo a Binner “porque soy macho y peronista”, mimalos un poco a los muchachos, dales cariño, dale una embajada a De La Sota, otra a Reutemman, Recalde ministro de trabajo, mete a todo el peronismo en el gobierno, que se hagan cargo. Y entonces relajate… Si son socios no te van a voltear.
Lo demás, es todo gilada… A Clarín lo expropias en quince minutos…
Estas son las reacciones frente al kirchnerismo que encuentro:
1) Kirchnerista acérrimo. Son los de siempre, los que uno veía militando con Menem y ahora te dicen que recuperaron la dignidad. Suelen referirse al ex presidente como “Nestor CARLOS Kirchner”, no sé porqué los chupamedias pronuncian el segundo nombre siempre, como si diera más entidad. Esperan que D´Elía los llame para ir a la plaza.
2) Frepasista tardío. Expresa las declaraciones de Chacho Álvarez. Es antiperonista pero progre. Podría estar con Binner, Sabatella, Giustiniani, pero ha comprendido que “el poder” - como si fuera un tren - pasa por el peronismo. No se banca a Moyano ni a los intendentes del conurbano. Pero los sobrevivive porque hay que gobernar y ellos tienen el poder. Le da asco la “negritud” - como dice Chacho.
3) Peronista sobreviviente. Sabe que estuvo con Menem y no se esfuerza en negarlo. Reconoce virtudes de este gobierno y por lo bajo, siempre por lo bajo, lo critica duramente. Sin embargo ocupa cargos en el gobierno y participa activamente de la política nacional. En virtud de cierto realismo político cree que hay que esperar, que el Kichnerismo va a pasar y que mientras tanto hay que acompañarlo escondido. Leen minuciosamente las declaraciones de Scioli esperando un guiño para conspirar.
4) Anti Kirchnerista acérrimo. Lo contrario al 1. Aprovecha cualquier conflicto para pedir la renuncia de Cristina. Dicen algo así como: “Yonotengocampoperoestaesunaconchudamontoneraquesevayaquesevaya”. La crítica más inteligente que hacen al gobierno es acerca del saco cruzado de Kirchner y de las carteras de la presidenta. Votaron por Carrió porque Clarín y La Nación les dijeron que era de derecha.
5) Neotroskista. No se cansa de decir que el kirchnerismo es de derecha y va corriendo sus límites hacia la izquierda a medida que pasan los acontecimientos. Le critica a Kirchner no haber armado al campesinado, expropiado Techint, ni declarado la “revolución marxista leninista”. Es folclórico. Cada vez que viene Chávez no sabe qué hacer, porque se emociona con el Comandante pero no quiere convivir con Pérsico.
6) Yo.

Desde este lugar queremos hacer un caluroso reconocimiento a los verduleros argentinos, quiénes absorbiendo pérdidas combaten ferozmente la inflación.

Kirchner, que ha demostrado ser infinitamente más inteligente que los kirchneristas, vislumbra una sociedad argentina en la cima de la montaña. Es hora de que la piedra de Sísifo comience a girar para el otro lado.
5 Razones por las que Kirchner (normaliza) quiere enmarcar a TODO el peronismo:
1 - Para poder ser un elector de la transición del peronismo de centro derecha.
2 - Para que Macri no tenga interlocutor con los sindicatos.
3 - Para que Cristina no sufra una oposición que le pueda disputar poder real.
4- Porque para un peronista no hay nada mejor que un peronista.
5 - Para que no los metan presos cuando se vaya Cristina.

Con este tipo me tomaría unos mates seguro. De las mejores entrevistas de Fonte, de las mejores…

Es la primera vez en cuatro años que la agenda política del país no la impone el presidente/a.
Todos los gobernadores - los más oficialistas - salieron a “despedir ñoquis”.
Poca fe le teníamos a Mauricio defendiendo esa posición. Y entonces él pensó: “Ellos dicen que yo soy corrupto, ¿Qué es peor que un corrupto? ¡Un negro corrupto!”
Y entonces, el enemigo se llamó Moyano.